“Cada día puede ser una reivindicación si uno quiere”

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“Cada día puede ser una reivindicación si uno quiere”

Mensaje  aurelio el Dom Feb 17, 2008 6:51 am

Entrevista a Aurelio Santos (WTF jam sessions)
“Cada día puede ser una reivindicación si uno quiere”


En este mundo moderno, individualista y reiterado, donde cada cual cree que debe salvarse solo y cuidar de sus trofeos, hay también personas controvertidas que asumen riesgos, improvisan, apuestan por la fuerza de lo colectivo y con su sola actitud echan por tierra las estructuras más intolerantes. Aurelio es uno de los pilares fundamentales de la música en esta ciudad y ha cuidado de esta escena más que los músicos mismos. Es de otro planeta”. Matías Míguez (músico).



Define las WTF.
Son una jam como cualquier otra, donde se hace música. La gente, tanto músicos como público, saca de ellas lo que quiere, o lo que necesita.

¿Una jam más? Yo diría que es una de las de más éxito en la ciudad...
Quizás se han mediatizado porque las llevo de una manera un poco personal...

¿Cuál es tu papel en las WTF?
Básicamente hago de moderador, es decir doy palabra a unos y otros, y procuro que haya un clima de respeto entre los músicos. Yo intervengo sobre todo cuando se crean situaciones que pueden provocar que la música se vea afectada.

¿Es difícil dirigir una jam?
Pues la verdad es que sí, mucho. La gente puede pensar que estar subido a un escenario es placentero. Sí que lo es, pero sólo cuando lo que está pasando es placentero, y no siempre es así. Cuando tienes una cola de 20 músicos que quieren subir a tocar tú tienes que escoger, y está claro que tu decisión no va a gustar a todos. A veces incluso la gente a la que llamas puede sentirse fastidiada según con quién los llames...

Buf, qué complicado.
Pues sí, pero al final haces lo que crees que tienes que hacer y punto. Hay gente que lo entiende y gente que no. Probablemente la primera vez que vengas a la WTF no vas a entender nada, pero al cabo de 4 o 5 veces ya comprenderás de qué va el rollo y sabrás lo que tienes que hacer.

Cuéntame algo curioso que haya pasado en estos 6 años.
Ha pasado todo lo imaginable. Recuerdo especialmente una noche en que una mujer del público me gritó: “¡Eres un imbécil!”.

¿Y qué hiciste?
En ese mismo momento los que estábamos en el escenario improvisamos un tema que titulamos “Eres un imbécil”. La tía no aguantó y se fue. Como te he dicho, hay gente que lo entiende y gente que no.

O sea que tú eres como un músico más en el escenario...
Yo, a parte de moderador, también tengo un rol de “rellena-espacios”. En las jams hay muchos momentos muertos (entre tema y tema, cuando los músicos preparan los instrumentos, por ejemplo) y mi idea es que en el escenario siempre tiene que pasar algo porque si no la gente se pone a hablar, y todo se hace muy lento. Mi labor es hacer un poco de showman. El público no regular puede pensar “que se calle este tío y que toquen”. Es el riesgo que tiene asumir un rol de este tipo.

Pero os lo pasáis bomba...
Pues sí, ha habido momentos súper locos, como cuando le cortamos a Dani Domínguez el pelo mientras tocaba... O como cuando pusimos 15 baterías en el escenario e instrumentos de percusión por toda la sala... O como cuando hacemos subir a gente del público... Todo está bien si la gente lo entiende y lo acepta.

En general, ¿crees que son importantes las jams en la formación de un músico?
Yo creo que son importantes en cualquier momento de la vida de un músico. A veces se suele pensar que las jams son un complemento durante el periodo de aprendizaje, y hay músicos que dejan de ir a las jams cuando piensan que ya lo han aprendido todo. Creo que es un grandísimo error.

¿Pero qué pasa cuando el nivel de la jam es inferior al suyo?
Cualquier músico puede aprender en una jam, haya el nivel que haya. Siempre puede mirar, o ayudar a aprender, no siempre tienes que obtener tú algo... Cuando tú fuiste joven otros te ayudaron a ti, es justo que tú también des.

Entonces es más importante la actitud que lo que realmente toques.
Te pongo un ejemplo: Si sube un estudiante y pide un tema, y todos los que están en el escenario son veteranos y dicen que no, y escogen otro tema, y ese estudiante en vez de rendirse lucha para aportar algo, el público y los mismos músicos lo van a notar. El chaval va a bajar del escenario molido, pero habrá tenido una buena actitud, y eso como persona te da fuerza. Si en cambio vas con una actitud prepotente y subes al escenario pensando que eres el rey del mambo, cuando menos te lo esperes va a subir un niño que te va a pasar la mano por la cara.

Una buena manera de ponerse a prueba.
Exacto. Yo siempre les digo (a los músicos) que vayan a cualquier sitio donde puedan tocar (sean jams o sesiones privadas con otros músicos). Creo que es esencial tocar con gente, porque siempre es un reto, siempre vas a aprender algo. Aquí en Cataluña hay mucha “capelleta musical”, mucha gente que toca sólo con los afines (los del Esmuc con los del Esmuc, los del Taller con los del Taller, los de la generación Tal con los de la generación Tal), no salen de su entorno. Yo lo veo poco productivo, una endogamia rara. La música que sale de todo esto no es abierta. Todo bien, pero para mí sería mucho más bonito que la gente interactuara más.

Por cierto, ¿tú tocas?
No.

Si tocaras lo tendrías muy claro, veo.
Pues no, porque si yo me dedicara a tocar un instrumento, probablemente me olvidaría del mundo entero. Y como soy una persona muy perfeccionista, hasta que no lo dominara por completo no pararía. Probablemente, muchas de las cosas que yo aconsejo no las haría.

El hecho es que estás rodeado de músicos y que conoces bien su realidad.
Pues sí, conozco a miles de músicos, de aquí y de fuera, y vivo su día a día muy de cerca, y te puedo decir que la realidad de aquí es muy triste.

¿En qué sentido?
En todos los sentidos. La imagen que damos de Barcelona en el extranjero es una marca, la que el Ayuntamiento ha querido explotar. Yo cuando voy al extranjero veo que Barcelona está en todos lados. Y hay muchos músicos de fuera que me dicen “oye, que me quiero venir a vivir a Barcelona, ¿cómo lo ves?”. Y yo les respondo: “Pues mal: no hay bolos, no hay locales, la música que haces no interesa, no te van a dejar tocar porque molestas”.

Con la nueva normativa municipal se ve que los bares musicales van a poder hacer música en directo...
Pero qué significa que “van a poder hacer”? Déjame decirte lo que significa: “Te dejo, pero como un vecino se queje te chapo el local”. Hay que hacer las cosas bien, y la gente del Ayuntamiento y de la Generalitat que se dedican a cultura han demostrado que no saben o no quieren saber de qué va el asunto. Yo lo que veo son parches por todas partes. Chapuzas. Está todo a un nivel primigenio.

¿Qué papel juega el músico en todo esto?
El músico, que es el que tendría que estar luchando con uña y dientes para cambiar la situación, mira para otro lado. El músico, para el cual la música, su arte, su talento, en teoría son su vida, se pasa todo el tiempo observando lo que hacen sus compañeros para luego criticarlos y machacarlos.

¿Así de claro?
Así de claro. Yo no hablo por hablar. En este tema sé algo, y te puedo decir que la escena es descarnada y salvaje. A mí me entristece mucho ver cómo muchos músicos pierden su energía y su talento en cuchichear todo el tiempo. Esta ciudad está llena de llorones, pero lo más triste es que no lloran ni con feeling siquiera. Llorar es muy bonito, es un acto súper sincero, pero sólo si lo haces de verdad, si lloras por algo. En cambio, hay mucha gente que va de boquilla, que no le va la música tanto como dice, ni que va tan a muerte como dice. Está claro que si algo no funciona es que no estás haciendo el máximo para que funcione.

Supongo que tanta desprotección, tanta inseguridad laboral acaban haciendo mella...
¡Pues que lo dejen! Si no tienes bolos búscate otro trabajo, gana el dinero de otra manera. ¡No sufras, nadie te va a matar! Grandes músicos han trabajado de otras cosas, Elvin Jones subía bloques de hielo en las casas de Chicago y Filadelfia. Yo trabajo en un banco desde hace 16 años. Duermo una media de 3 horas diarias. Hay músicos que me dicen “ayer no pude venir a la jam porque estaba muy cansado, me había levantado a las 10”. Todo bien, pero no intentes convencerte a ti mismo de que estás haciendo el máximo. Estás haciendo lo que te viene bien.

Supongo que hablas más de actitud que de actos concretos.
Cada día puede ser una reivindicación si uno quiere. Si no quieres, nada importa, nadie te va a pedir explicaciones. En cambio, si todo el mundo se pronunciara, todos los días en todos los sitios, se crearía un pollo gigantesco, al final se conseguirían cosas. Desde las instituciones se diría “cuidado con estos tíos que tienen mala hostia”. Ahora mismo es “vale, vale, sí, sí, lo que tú digas” y por detrás un par de collejas.

¿Esta es la imagen que se da?
Pues sí. Es triste pero es así. Pero nos lo hemos ganado a pulso. En otros países como en Francia cuando se hace huelga se hace de manera salvaje y radical. Aquí somos de otra manera, si el otro no mueve un dedo yo tampoco, si el otro no protesta yo tampoco. Y así, uno por otro, la casa sin barrer. La situación es precaria hasta un límite muy serio. Te digo una cosa, van a tener antes derechos sociales las putas que los músicos (con todos los respetos que les tengo a las putas).

El trabajo sindical es lento...
Yo te digo una cosa: un colectivo fuerte puede montar un pollo en un segundo. Fíjate en la Asociación de Amics de la Bici de Barcelona. Han conseguido una moratoria de un año para la nueva reglamentación. ¿Por qué? Porque hubo un apoyo total, tanto de socios como de simpatizantes. El Ayuntamiento se acojonó. Y te estoy hablando de la bici, que es un medio de transporte, no es la vida de nadie.

¿Cómo ves el papel actual de las asociaciones de músicos?
Actualmente a las asociaciones de músicos las veo ninguneadas total y absolutamente. Algo va mal cuando ves que asociaciones con tantos años de experiencia siguen sin ser portavoces de nada ni de nadie, y sólo son intermediarios de músicos que necesitan facturar. La obligación de una asociación que se erige como representante de todos los músicos es defender al colectivo (y no sólo a sus socios) en todo momento. Y si hay que reivindicar algo no se puede hacer a medias. No se puede convocar una manifestación y que vayan 200 personas.

Pero no se puede arrastrar a la gente de las orejas...
¡Pues apaga y vámonos! Si ves que no hay nada de pasión ni de espíritu de lucha, ¡cierra el chiringuito! Si a una asamblea te vienen 20 socios, se llama a todo el mundo y se le dice “oye, señores, nos lo planteamos? ¡Y no pasa nada! ¡Todo bien! Lo que está claro es que el socio no puede pagar una cuota y desentenderse del asunto. Hay que luchar individualmente.

¿De qué manera?
Pues quejándose, hablando fuerte, sin cuchichear sólo en círculos cerrados. Si los músicos contaran todos sus problemas diarios, se podría llenar un boletín de 100 páginas. Si un local no te paga, ¡pues cuéntalo! ¡Que se entere todo el mundo! Mi sueño es que de manera regular los músicos se pudieran reunir a modo de tertulia, para hablar de sus cosas, buenas y malas.

¿Crees que esto resolvería parte de los problemas?
Creo que resolvería el tema de la falta de hermandad, la falta de respeto, la falta de espíritu constructivo... Pero ahora mismo la escena está tan mal que la única solución que yo veo es que haya una debacle. Tiene que haber una riada que se lo lleve todo por delante, y lo que esté bien asentado que se quede, y lo que no que se vaya. En resumen: hay que formatear el disco duro.

No más parches.
No. Hay que empezar desde cero, desde el fondo, desde la base. Yo creo que con una buena actitud de todos (instituciones, prensa, locales, músicos), todos en conjunción, más o menos de manera coordinada, se conseguiría que por lo menos la música no fuera atacada.

¿Eres optimista?
Mira, yo en todo lo que hago en la vida, de entrada soy pesimista, primero miro todo lo malo, le doy al pesimismo una ventaja de cinco vueltas, y después me lanzo a la carrera, y siempre acabo ganándole. Se trata de un optimismo aún más salvaje que aquel que se niega a ver la parte negativa del asunto. A mí las contrariedades no me anulan, porque ya las esperaba. Al contrario, me ayudan a mejorar.

¿Sigues igual de combativo que siempre?
Mira, la verdad es que no me identifico demasiado con esta etiqueta que se me ha colgado. Yo he hecho lo que tenía que hacer y he opinado lo que tenía que opinar. Lo que pasa que no me corto demasiado, mi forma de hablar es bastante contundente, no me ando con rodeos, porque no le debo nada a nadie. Pero eso sí, tengo muy claro que mi opinión no es La Verdad, sino sólo Mi Verdad. Esta forma de actuar me ha dado detractores y gente que está a mi lado. En general no hay término medio.

¿Te molesta que puedan hablar mal de ti?
Si antes me podía sentir herido por lo que pudiera decir la gente de mí, ahora me es igual, porque te das cuenta de que hagas lo que hagas la gente pensará lo que quiera. Tú sólo puedes hacer lo que piensas que es correcto. Con respeto, eso sí, y de puntillas si es posible (en mi caso, con lo grande que soy, no puedo pasar muy desapercibido).

¿En qué proyectos estás ahora, a parte de las WTF?
Estoy haciendo un programa de radio con Josep Mestres, que se llama Jazzístico?, en la emisora Soul Nation (102.4 FM y on line en www.soulnationfm.com, los domingos y los miércoles de 22:00 a 00:00). Es un programa plural, donde se escucha mucha música y se habla mucho de música. Obviamente ponemos jazz, pero si consideramos que el jazz es una música que ha influenciado a todos los estilos posteriores, pues encontrarás música de todo tipo (hip hop, música electrónica, reggae, música africana).

Es más una tertulia sobre música.
Sí, Josep trae una botella de buen vino cada semana, y vamos hablando de lo que surja.

No hay guión?
No, improvisamos mucho. Mi experiencia me dice que cuanto más preparas, más limitas. En lo inesperado es donde te sorprendes y aprendes. Cuando trabajas con guión trabajas con lo que ya sabes. La sorpresa es mínima.

Pero hay mas riesgo...
Y qué es el riesgo?

Miedo al ridículo, a no saber qué decir...
Mi padre me dijo un día: “Sólo hace el ridículo aquél que piensa que hace el ridículo”.


Entrevista publicada en el Jazz Butlletí nº 82 (nov-dic 07).
Realizada por Georgina Castillo.
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Que tocas? : Lo que me dejan. Según dicen hacer ruidos con la boca más o menos rítmicos... Ahh... Mi hija toca el piano y yo la batería de Pocoyo. Eso vale??
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